Corre Queque, corre

Así le cantaban los Siniestro Total a Queque (Keke para los macarras) Rosberg, el padre del Rosberg que anda a toda leche en la fórmula 1. Pero del que quiero hablar hoy es de Quequé, brillante analista de medios de comunicación de Noche Hache. Es tremendamente difícil encontrar humor inteligente en la televisión en abierto (los ricos podrán opinar sobre la de pago), fuera de los berridos y el acento conquense de los chanantes, y más allá de los monólogos tremendamente ingenuos de Buenafuente o las tonterías del chico del flequillo, el que dice cosas como “mi caquita huele mal“…

Pero ahí está Quequé, impertérrito, diciendo verdades como puños con una sonrisa que delata su escepticismo, haciendo patente la estupidez que campa a sus anchas por los medios y fuera de ellos. Recuerdo que en La Noche de Fuentes, Quequé se hacía eco de los comentarios y preguntas que llegaban al programa durante la entrevista principal, terminando siempre con la misma pregunta: ¿para cuándo la legalización?.

Aquí tenéis una de las crónicas de Quequé sobre el Juicio del 11M.

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  • SIVAINVI – Phillip K. Dick

    Dios puede ser bondadoso y terrible, no en sucesión, sino al mismo tiempo. Esa es la razón por la que buscamos un mediador entre nosotros y él; nos aproximamos a él por mediación del sacerdote y lo atenuamos y lo cercamos a través de los sacramentos. Lo hacemos por nuestra propia seguridad: para atraparlo en confines que lo vuelvan inofensivo. Pero ahora, como Fat lo había percibido Dios había escapado de esos confines y estaba transubstanciando el mundo; Dios estaba en libertad. Los dulces sonidos del coro que canta «Amén, amén» no tiene por fin serenar a la congregación, sino apaciguar al dios. Cuando se sabe esto, se ha penetrado en la más íntima médula de la religión. Y lo peor es que el dios puede lanzarse hacia fuera al encuentro de la congregación hasta convertirse en ella. Uno venera a un dios y éste paga posesionándose de uno. Esto se llama en griego «enthousiasmos», literalmente, «ser poseído por el dios.» De todos los dioses griegos, Dionisio era el que mayor probabilidades tenía de hacerlo. Y, desdichadamente, Dionisio era loco. Dicho de otra manera —invirtiendo la enunciación— si un dios se posesiona de uno, no importa el nombre que reciba, lo más probable es que se trate en realidad de alguna forma asumida por Dionisio, el dios loco. Era también el dios de la intoxicación que, literalmente, puede significar la ingestión de toxinas, es decir, tomar veneno. El peligro está presente. Si se lo percibe, se intenta huir. Pero si se huye lo tiene a uno en su poder de cualquier modo, porque el semidiós Pan era la base de pánico, que es el incontrolable impulso de huida, y Pan es una subforma de Dionisio. De modo que, al tratar de huir de Dionisio, uno está en su poder de cualquier manera. Escribo esto, literalmente, con mano pesada; estoy tan cansado, que me caigo mientras me encuentro aquí sentado. Lo que sucedió en Jonestown fue que la masa huyó de pánico inspirada por el dios loco; pánico que condujo a la muerte, el resultado lógico del impulso del dios insano. Para ellos no hubo puerta de salida. Uno debe estar en posesión del dios loco para comprender esto, para comprender que una vez que sucede, no hay puerta de salida, porque el dios loco se encuentra en todas partes. No es razonable que novecientas personas se unan en su propia muerte y en la muerte de sus hijos, pero el dios insano no es lógico, no lo es en el sentido en que nosotros comprendemos el término.
  • Hombre de las cavernas – Barón Rojo

    Soy un ser extraño en la ciudad, soy un hombre feliz, no aguanto la cola del autobús, ni de caja Madrid. Vivo en una cueva sin ascensor, no hay teléfono móvil ni fax. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, nunca me corto la melena, no hago vida social. Si quiero ir al cine o a desayunar no me dejan entrar, me cubro con pieles de un animal, hace un frío glacial, no hago otra cosa que deambular por las calles de esta ciudad. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, yo no hago vida moderna, soy del Jurassic Park. Nunca voy al hiper ni a fichar, soy bestial, hago fuego como el hombre de neandertal. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, nunca me corto la melena, no hago vida social. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, yo no hago vida moderna, soy del Jurassic Park.