Mi Barba tiene tres pelos

Bueno, quizás alguno más. Es una barba abundante por abajo, pero más clarita por arriba. Y estoy orgulloso de ella. Como los amigos de WearBeard, a cuyo manifiesto me adhiero totalmente. Ya van varias personas que se permiten calificar mi barba en uno u otro sentido, a algunos les conozco y sus comentarios están más o menos basados en su apreciación sobre mi actitud, pero también ha habido algún anónimo que ha querido hacerme conocedor de su opinión, como si a mí me importara una mierda. Hubo un cómico ciudadano de Madrid que se lanzó a imitar a Félix Rodríguez de la Fuente hablando sobre el lobo; otro ciudadano, pero este de Pamplona, osó llamarme Yeti o abominable hombre de las nieves, no lo recuerdo, sólo que lo hizo desde una distancia prudencial y fuera del coche en el que yo estaba, hasta el amigo Josué flipó cuando le dije que no conocía de nada al tarado ese; en Tarifa me crucé con un simpático italiano que se limitó a decirme Bella barba; hoy mismo una adolescente murmuraba a una amiga algo así como qué miedo ¿no? al cruzarse conmigo por la calle; parecido a lo que le dijo un niño a su madre al verme en el DIA% vestido de negro y con mis gafas de luz, que le tiraba de la manga mientras susurraba Mamá, ese señor es malo. La verdad es que yo ni me acuerdo de que la llevo siempre puesta, y por eso siempre me pillan de sorpresa.

Pero sobre todo, ¿por qué la gente piensa que si llevas Barbaka no puedes afeitarte las piernas, o las pelotas, o los brazos?
Déjate barba, joder.

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  • Ya somos...

    • 29,776 descerebrados
  • SIVAINVI – Phillip K. Dick

    Dios puede ser bondadoso y terrible, no en sucesión, sino al mismo tiempo. Esa es la razón por la que buscamos un mediador entre nosotros y él; nos aproximamos a él por mediación del sacerdote y lo atenuamos y lo cercamos a través de los sacramentos. Lo hacemos por nuestra propia seguridad: para atraparlo en confines que lo vuelvan inofensivo. Pero ahora, como Fat lo había percibido Dios había escapado de esos confines y estaba transubstanciando el mundo; Dios estaba en libertad. Los dulces sonidos del coro que canta «Amén, amén» no tiene por fin serenar a la congregación, sino apaciguar al dios. Cuando se sabe esto, se ha penetrado en la más íntima médula de la religión. Y lo peor es que el dios puede lanzarse hacia fuera al encuentro de la congregación hasta convertirse en ella. Uno venera a un dios y éste paga posesionándose de uno. Esto se llama en griego «enthousiasmos», literalmente, «ser poseído por el dios.» De todos los dioses griegos, Dionisio era el que mayor probabilidades tenía de hacerlo. Y, desdichadamente, Dionisio era loco. Dicho de otra manera —invirtiendo la enunciación— si un dios se posesiona de uno, no importa el nombre que reciba, lo más probable es que se trate en realidad de alguna forma asumida por Dionisio, el dios loco. Era también el dios de la intoxicación que, literalmente, puede significar la ingestión de toxinas, es decir, tomar veneno. El peligro está presente. Si se lo percibe, se intenta huir. Pero si se huye lo tiene a uno en su poder de cualquier modo, porque el semidiós Pan era la base de pánico, que es el incontrolable impulso de huida, y Pan es una subforma de Dionisio. De modo que, al tratar de huir de Dionisio, uno está en su poder de cualquier manera. Escribo esto, literalmente, con mano pesada; estoy tan cansado, que me caigo mientras me encuentro aquí sentado. Lo que sucedió en Jonestown fue que la masa huyó de pánico inspirada por el dios loco; pánico que condujo a la muerte, el resultado lógico del impulso del dios insano. Para ellos no hubo puerta de salida. Uno debe estar en posesión del dios loco para comprender esto, para comprender que una vez que sucede, no hay puerta de salida, porque el dios loco se encuentra en todas partes. No es razonable que novecientas personas se unan en su propia muerte y en la muerte de sus hijos, pero el dios insano no es lógico, no lo es en el sentido en que nosotros comprendemos el término.
  • Hombre de las cavernas – Barón Rojo

    Soy un ser extraño en la ciudad, soy un hombre feliz, no aguanto la cola del autobús, ni de caja Madrid. Vivo en una cueva sin ascensor, no hay teléfono móvil ni fax. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, nunca me corto la melena, no hago vida social. Si quiero ir al cine o a desayunar no me dejan entrar, me cubro con pieles de un animal, hace un frío glacial, no hago otra cosa que deambular por las calles de esta ciudad. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, yo no hago vida moderna, soy del Jurassic Park. Nunca voy al hiper ni a fichar, soy bestial, hago fuego como el hombre de neandertal. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, nunca me corto la melena, no hago vida social. Soy el hombre de las cavernas, soy un hombre de neandertal, yo no hago vida moderna, soy del Jurassic Park.